martes, 11 de marzo de 2014

Cooperativistas en Guanajuato exigen la expulsión de la minera canadiense Great Panther

FUENTE: PROCESO.
AUTOR: VERÓNICA ESPINOSA.

GUANAJUATO, Gto: Herederos de los socios fundadores de la Cooperativa Minero Metalúrgica Santa Fe de Guanajuato iniciaron una batalla legal y social para que les sean reconocidos el goce y derechos sobre el patrimonio que desde 2005 opera y explota la minera El Rosario, filial de la canadiense Great Panther Silver.

Este patrimonio, según denuncian, les fue arrebatado mediante una confabulación entre un grupo minoritario de socios y administradores, directivos de la canadiense y algunos funcionarios públicos y notarios.

Viudas, hijos y nietos de los cooperativistas fundadores (que por sucesión de bienes mantendrían derechos de propiedad) cumplen hoy 48 horas ocupando la planta de la Hacienda de Bustos, instalación que tomaron de manera pacífica el domingo por la tarde con la finalidad, dicen, de encarar a los directivos de Great Panther “y su fachada que es El Rosario”.


“Queremos que se larguen; ellos saben que los propietarios legítimos somos nosotros” expusieron.

Estas familias ingresaron a la Hacienda de Bustos con el propósito de entrevistarse con el gerente o el representante legal de la minera. Sin embargo, al no encontrar a ninguno de los dos, optaron por quedarse y ocupar el inmueble.

En el portón, colocaron mantas con la leyenda: “A todos los socios activos, no teman a amenazas que están recibiendo por parte de los canadienses, no teman pues les queda poco tiempo en el poder. Recuperaremos nuestras minas”.

Detrás de la reja permanece un grupo de mujeres, algunas de las cuales son viudas de socios cooperativistas, y varios hombres jóvenes, también familiares, que hacen turnos para resguardar el lugar.

En el transcurso del lunes, se presentaron elementos del Ejército que pretendían ingresar con el argumento de que en el lugar había explosivos; policías municipales y un agente del Ministerio Público acompañado por policías que pidieron “hablar con el líder”. Pero ningún directivo de El Rosario o de Great Panther ha dado la cara hasta hoy.

Guadalupe, una joven que acompaña a las decenas de personas que permanecen en campamento en esta planta, explicó que todas estas familias de cooperativistas “llegaron a su límite; no han visto un peso de lo que supuestamente en su momento se ofreció como arrendamiento por parte de Great Panther en 2005; nunca aceptaron la venta de los bienes y nunca dejaron de pertenecer a la Cooperativa, porque ésta no se ha disuelto”.

De la confabulación armada para despojar a los cooperativistas a través de una asamblea espuria manipulada por un grupo, responsabilizan al entonces presidente del consejo de administración, Pablo Olmos; al gerente Jesús Baltierra y a los Montoya, administradores.

En un primer acuerdo de arrendamiento con la canadiense (“que para sus tratos se inventó la fachada de la minera El Rosario”, acusan) ésta entregaría 78 millones de pesos para el pago de varios adeudos que supuestamente pesaban sobre la Cooperativa en 2005, entre ellos al Instituto Mexicano del Seguro Social y a la Secretaría de Hacienda.

Sin embargo, nunca tuvieron constancia de que esos supuestos adeudos se hubieran finiquitado, “más bien fueron inflados para presionar a los cooperativistas”, y mucho menos aprobaron la supuesta compraventa acordada en la asamblea extraordinaria de junio de 2005 “que fue manipulada y a puerta cerrada”.

Los cooperativistas y sus herederos también impugnan el contrato de compraventa suscrito por el presidente del consejo de administración y El Rosario el 19 de julio del 2005, en el cual se fijó un precio de 7 millones de dólares por los bienes, cuando sólo en los fundos mineros “hay un valor incalculable”.

Por ello, señaló Guadalupe, al mismo tiempo que efectuaron la toma pacífica de las instalaciones, emprendieron nuevamente una lucha jurídica “con toda la documentación que ampara los derechos de estas personas”.

Dijo que ante algún intento de desalojarlos del inmueble, se interpuso un juicio de amparo “con todos los elementos que tenemos para demostrar que quienes están aquí son los verdaderos propietarios porque la Cooperativa Santa Fe sigue vigente. Aquí los únicos bandidos, los advenedizos, los extraños, son ellos”, dijo en alusión a los empresarios canadienses.

Para esta gente, la presencia del Ejército o la Policía Ministerial tiene el propósito de intimidarla o amedrentarla.

“Queremos ser escuchados por el presidente Peña Nieto, por el Senado, por la Cámara de Diputados, queremos su apoyo para que se les restituya todo su patrimonio, y que el pueblo de Guanajuato se entere de la verdad. Los canadienses han extraído una gran fortuna en estos años, y los cooperativistas no vieron un solo centavo”.

La supuesta adquisición de bienes por parte de Great Panther Silver a través de El Rosario efectuada en 2005 incluyó 28 fundos mineros. Pero la Cooperativa Minero Metalúrgica Santa Fe de Guanajuato contaba entre sus haberes con 27 terrenos, un hospital, un centro educativo y otros activos.

En sillas, apostadas detrás del portón, permanecen haciendo guardia Candelaria Palafox, hija de Simón Palafox, cooperativista fundador, así como las viudas, hijas e hijos de los fundadores Andrés Lemus Luna, J. Santos Quezada Muñoz, Antonio Rivera Corona, Pedro Rivera González, Raúl Rodríguez Raya, J. Refugio González Ávalos, Pablo Barrera y J. Luz Huerta Corrales.

La planta permanece inactiva. Los trabajadores que se encontraban en el lugar se retiraron, y sólo algunos se presentaron al siguiente turno, permanecieron afuera y se fueron.

“Mi padre fue socio fundador, Simón Palafox Palafox, fue de los que viajaron a México en la caravana por los malos tratos de los extranjeros de la Reduction (a finales de los años treinta) y Lázaro Cárdenas les dio el gane”, dice Candelaria Palafox.


“Siendo dueños del negocio…nadie tuvimos nada, nadie recibió un peso de aquí; mi padre siendo dueño murió en una beneficencia de gobierno, no le dieron ni un peso. Ahorita, bendito sea Dios, todo se va a aclarar porque tenemos derecho; son bienes que corresponden a la Sociedad Cooperativa, permaneceremos aquí hasta que se resuelva porque tenemos documentos, no nos metimos nomás porque sí”.

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