lunes, 13 de mayo de 2013

Gobierno nombra a un ‘mirey’ en el Imjuve, opinión de Roberto Zamarripa

FUENTE: ARISTEGUI NOTICIAS.

La secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles Berlanga, tomó protesta a José Manuel Romero Coello como director general del Instituto Mexicano de la Juventud. El director de información del periódico 'Reforma' expone quién es este personaje.

Se reproduce la columna de este lunes del periodista Roberto Zamarripa, sobre el reciente nombramiento de José Manuel Romero Coello, como nuevo director general del Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve), a quien llama “Papichulo”.

TOLVANERA

Papichulo
Por Roberto Zamarripa

“Buen día! Hoy el día esta (sic) para que visiten Colina de San Miguel y que puedan disfrutar del mejor borrego al pastor, de los chamorros al horno o de las costillitas en salsa, además de las carnes asadas y los excelente (sic) vista que tenemos, sera (sic) un placer recibirl@s. Y para los pequeñines tenemos juegos infantiles”. Así invita el ahora director del Instituto Mexicano de la Juventud, José Manuel Romero Coello, a seguidores en Facebook para que acudan a su restaurante campestre, ubicado en una zona privilegiada de la comunidad de Ocotillo en el municipio de Cuauhtémoc, en Colima.

Romero completó la remodelación del restaurante cuando era diputado local. Lleva un sexenio en la política, primero como secretario de la Juventud en el gobierno estatal de Gustavo Vázquez -muerto en un avionazo no aclarado- y de Arnoldo Ochoa, luego como diputado local y hasta hace unos días se desempeñaba como síndico en el ayuntamiento de Colima. Ya presume tener el mejor comedero colimense.

El restaurante campestre lo inauguró justo hace un año apadrinado por el alcalde de Cuauhtémoc, Jesús Plascencia, y por uno de los más talentosos políticos cercanos a Enrique Peña, Ignacio Peralta, considerado el artífice de la nueva estrategia de telecomunicaciones del gobierno federal priista y actual subsecretario de Estado.

Romero, a quien apodan El Papichulo, es considerado una hechura del polémico Fernando Moreno Peña, quien gobernara Colima hasta el 2003 y por cuya intervención ilegal los comicios de gobernador -que elegían a su sucesor- fueron anulados por el tribunal electoral. Tras Moreno, Colima ha tenido una elección fraudulenta, y dos gobernadores fallecidos: uno en un avionazo no aclarado y otro en un narcoatentado. Como Moreno, Romero Coello fue líder de los estudiantes de derecho de la Universidad de Colima, entidad productora, por un lado, de golpeadores y porros, y por otro, de lo más granado de la clase política priista.

El joven Romero Coello, quien juega de portero en un equipo de futbol de ex alumnos salesianos, tiene en su contra la demanda número 332/2012 radicada en la mesa quinta del Ministerio Público, de la Procuraduría de Justicia del Estado de Colima por un fraude de un millón de pesos, pues es acusado de malversar ese dinero para remodelar el restaurante donde se cocina el mejor borrego al pastor de la región. La denuncia fue interpuesta por Guadalupe González, quien alega haber entregado el millón de pesos para la compra de una casa en una transacción en la que Romero Coello fue aval moral. La casa nunca se la entregaron y coincidentemente el restaurante del ahora funcionario federal quedó en ese periodo alistado con su pista de cuatrimotos, caballerizas, asadores, mesas y todo lo necesario para su funcionamiento.

Su vertiginosa carrera política, combinada con la de restaurantero bajo el cobijo del ingreso de dinero público, lo ha llevado, a partir del pasado viernes 10, a la titularidad del Imjuve, entidad que estuvo acéfala durante cinco meses porque, al parecer, no encontraban el mejor perfil.

Nacido en octubre de 1981, Romero Coello simboliza el extravío del gobierno federal en materia de política para jóvenes. Su nombramiento puede parecer una broma a un año justo de la irrupción del movimiento juvenil #YoSoy132. Dicho movimiento irrumpió condensando el descontento de muchachos contra las viejas formas de hacer política, el dominio de los poderes fácticos, además de cuestionar los abusos del poder. Es decir, la antítesis de lo que simboliza el ahora titular del Instituto y quien se supone va a delinear políticas de Estado para la joven generación.

Puede ser que la demanda por fraude que pesa en contra de Romero sea un infundio que pronto aclarará en tribunales o quizás llame a los Benítez de Atlacomulco en su auxilio. Pero el joven burócrata no parece tener tamaños para encarar los desafíos de la joven generación.

Nada sigue diciéndole al grupo que gobierna el hondo malestar cultural que catapultó justamente hace un año a miles de jóvenes a las calles y los ha mantenido activos y críticos en las redes sociales. No solo los de la Ibero, pioneros de esa renovación de pensamiento y de crítica. La emergencia ocurrió en distintas universidades del país. También en la de Colima. Lo sabe Romero Coello. A él le responsabilizan de atizar las golpizas contra manifestantes estudiantiles antipeñistas en las calles céntricas de Colima.

De Papichulo a LadyProfeco. Uno abre restaurantes bajo el amparo del poder público; la otra los cierra, bajo el mismo amparo. Jóvenes que entienden a la política para el servicio propio, injusto, inequitativo, abusivo.

Millones de jóvenes críticos han reclamado el cambio de la vieja política y una atención integral de Estado para sus necesidades. Ya tiene su respuesta.

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