lunes, 26 de octubre de 2015

Colima: el otro huracán

El estado del Pacífico está marcado por los tentáculos de la narcopolítica, el atentado en contra de un exgobernador, la disputa de los cárteles de la droga por Manzanillo y ahora la anulación de la elección por la gubernatura.

No hay quizá en México un estado donde se reflejen más los tentáculos de la narcopolítica como Colima, el pequeño estado del Pacífico mexicano.

En dos semanas ocurrió lo impensable en esta entidad: un atentado contra un exgobernador, la anulación de la elección por la gubernatura y el embate del huracán más poderoso en la historia del país.

Colima sobrevivió al paso de “Patricia”, que dejó solo daños en infraestructura y viviendas, pero probablemente no tenga la misma suerte en la disputa que existe por el poder político y la guerra que libran los cárteles de la droga por el puerto de Manzanillo.

Estos “huracanes” de Colima son más devastadores que los naturales.

Esta semana concluye su sexenio el gobernador priista Mario Anguiano, que deja un estado inmerso en una crisis por la violencia y la inestabilidad política.

Anguiano tendrá que cargar con los dos ataques que sufrieron durante su gobierno dos exgobernadores. Uno, Silverio Cavazos, quien  fue acribillado hace cinco años. Y hace dos semanas Fernando Moreno Peña sobrevivió a un ataque a balazos.

En este contexto violento se anunció la semana pasada otro ciclón: la decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación de anular la elección por la gubernatura de Colima por la intervención del gobierno del estado a favor del candidato priista Ignacio Peralta, que había ganado por menos de mil votos la contienda al senador del PAN, Jorge Luis Preciado.

La anulación de la elección de Colima despierta sospechas por una posible concertacesión del gobierno federal con el PAN, acuerdos como los que hubo durante la presidencia de Carlos Salinas de Gortari.

En el salinato se negoció con el PAN la gubernatura de Baja California, a favor del panista Ernesto Ruffo Appel, y otras elecciones como la Alcaldía de Monterrey para el primer alcalde albiazul. 

No hay duda que Colima enfrenta sus propios huracanes, más temibles, más devastadores que incluso “Patricia”.

Diez días antes de que tomara posesión como nuevo gobernador de Colima, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) decidió anular la elección y quitarle el triunfo al priista José Ignacio Peralta.

La anulación en Colima llega en un momento políticamente complicado. La cercanía de la elección de dos nuevos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y una baja en la credibilidad de las instituciones, han llevado a algunos sectores a denunciar que se trata de una negociación entre el PAN y el PRI para obtener beneficios mutuos.

Es la tercera vez que el máximo tribunal electoral del país decide anular una elección a gobernador. En todas, el común denominador ha sido la intervención del gobierno estatal.

La primera vez ocurrió en el año 2000, cuando el Tribunal anuló la elección a gobernador de Tabasco por la intervención del priista Roberto Madrazo, entonces mandatario de la entidad.

Ocurrió después en el 2003, también en Colima, donde se comprobó la intervención del priista Fernando Moreno Peña, entonces gobernador -quien fue herido por un ataque a balazos el 12 de octubre pasado en la capital estatal-.

Ahora, el TEPJF comprobó la intervención del gobernador priista Mario Anguiano.

El Congreso local deberá nombrar a un gobernador interino, que tome protesta este 1 de noviembre, y convocar a nuevas elecciones.

Otra vez, los ciudadanos de Colima vivirán la campaña política y acudirán a las urnas para elegir a su nuevo gobernador. Esta vez, idealmente, sin la intervención de ninguna autoridad para coaccionar el voto.

José Ignacio Peralta negó que haya habido intervención del gobernador y afirmó que los votos los obtuvo limpiamente.

Jorge Luis Preciado, senador y candidato del PAN a la gubernatura, afirmó que no sabe si volverá a ser el abanderado de su partido porque eso lo decidirán los panistas en los próximos meses.

Preciado fue declarado perdedor por apenas 503 votos.

La elección más contada

Luego de las elecciones del 7 de junio pasado, la de Colima fue la única que se complicó.

El Instituto Electoral del Estado de Colima (IEE) llevó a cabo el procedimiento del conteo voto por voto y, ocurrió algo que levantó la sospecha de los panistas.

El 11 de junio, cuando se dio a conocer el cómputo final de la elección, la consejera presidenta del IEE, Felicitas Alejandra Valladares, dio el triunfo al panista Jorge Luis Preciado. Sin embargo, minutos más tarde, anunció que no se le había proporcionado el resultado de una casilla en Manzanillo y la tendencia era favorable a José Ignacio Peralta.

La diferencia entre ambos candidatos era de 547 votos.

Vino entonces el recuento del voto por voto. Una vez que éste terminó, la diferencia de votos se redujo a 503, con ventaja para el priista.

El PAN comenzó la batalla legal para defender el triunfo.

La defensa recayó en Javier Jiménez Corzo, representante del PAN ante el IEE, y en Eduardo Aguilar, coordinador jurídico del PAN.

Se presentaron casi 500 pruebas ante el TEPJF sobre irregularidades en el proceso de elección. Como que 16 personas ya fallecidas habían emitido su voto.

Se demostró también que 100 personas que viven en el extranjero, supuestamente votaron. Los propios familiares de estas personas dieron fe, ante Notario Público, de que estaban fuera del país ese día.

Esas pruebas, sin embargo, fueron desechadas por el TEPJF; incluso, acusaron al PAN de hacer mal uso del padrón electoral para presentarlas.


Dentro del cúmulo de pruebas, los panistas presentaron también una grabación donde se escucha al secretario de Desarrollo Social estatal, Rigoberto Salazar, coaccionando a una persona para que dé su apoyo a Ignacio Peralta.



FUENTE: REPORTE INDIGO.
AUTOR: IMELDA GARCÍA.

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