martes, 22 de septiembre de 2020

FinCEN Files: informes confidenciales, datos sobre los grandes bancos y el dinero sucio

Una investigación global convirtió miles de documentos secretos en información que expone los ineficaces esfuerzos contra el lavado de dinero, liderados por Estados Unidos.

Los FinCEN Files revelan el papel de los bancos globales en operaciones de lavado de dinero a escala industrial, y el derramamiento de sangre y el sufrimiento que fluyen a su paso.

Con base en reportes secretos de inteligencia financiera, la investigación global muestra cómo las ansias de lucro de los bancos ganan sobre sus obligaciones legales para detener el dinero sucio, y cómo un sistema de ejecución fallido, liderado por Estados Unidos, perpetúa la normalidad.




Un análisis de datos realizado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) encontró que, de manera rutinaria, los bancos procesaron transacciones sin conocer la fuente ni el destino final del dinero, desde y hacia compañías fantasmas radicadas en jurisdicciones secretas, y realizaron operaciones con sospechas de lavado de dinero y corrupción. El análisis también observó los retrasos entre el momento en que se realiza una transacción sospechosa y el momento en que los bancos presentan un reporte de actividad sospechosa.

Los documentos filtrados, conocidos como FinCEN Files, incluyen más de 2 mil 100 reportes de actividades sospechosas, o SAR (por sus siglas en inglés), presentados por bancos y otras entidades financieras ante Unidad de Inteligencia Financiera del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. La agencia, conocida en forma abreviada como FinCEN, opera desde el corazón del sistema global de combate al lavado de dinero.

La colaboración global exploró más de 2 billones de dólares en transacciones realizadas entre 1999 y 2017 y que habían sido señaladas como sospechosas por casi 90 instituciones financieras. La mayoría de los SAR analizados (98%) se presentó entre 2011 y 2017. La filtración también contienen bases de datos de transacciones e informes de FinCEN, lo que eleva el tamaño a unos 2 mil 600 documentos.

FinCEN Files representa menos del 0,02% de los más de 12 millones de informes de actividades sospechosas que las instituciones financieras presentaron al FinCEN entre 2011 y 2017.

Según BuzzFeed News, algunos de los registros se recopilaron como parte de las investigaciones del Congreso de Estados Unidos sobre la interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016; otros vinieron de solicitudes que autoridades realizaron a FinCEN. BuzzFeed News obtuvo los registros y los compartió con ICIJ y periodistas de 108 organizaciones de noticias en 88 países, para utilizarlos como base de una investigación de 16 meses sobre el lavado de dinero y el papel que juegan los bancos de marca.

Llegaron los datos y también los desafíos
Los reportes de actividades sospechosas en los archivos de FinCEN son un revoltijo de informes que reflejan las preocupaciones de los agentes de cumplimiento de lavado de dinero que trabajan en los bancos globales.

Los SAR incluyen una narrativa junto con hojas de cálculo adjuntas que, a veces, incluyen miles de líneas de datos de transacciones sin procesar.

Los informes son de diversa calidad: algunos son muy detallados y describen transacciones que, según los bancos, tienen todas las características del lavado de dinero. A otros les falta información vital y reflejan la falta de conocimiento de los propios bancos sobre los miles de millones de dólares que están moviendo para clientes de alto riesgo y para otras instituciones financieras. Algunos registros son simplemente hojas de cálculo llenas de nombres de partes, nombres de bancos, cifras y fechas, que en los archivos de FinCEN no se adjuntan a la narrativa que proporcionaría una razón para su inclusión.


Por ejemplo, en los archivos de FinCEN, los oficiales de cumplimiento de los bancos dejan a veces un vacío en el espacio destinado a la dirección principal del sujeto o de la empresa bajo sospecha. Para más de una quinta parte de los informes, este espacio incluye al menos uno o más de los sujetos marcados, tanto personas físicas como empresas fantasmas, sin número de calle, ni indicaciones sobre la ciudad o incluso sobre el país, que deberían estar designados con dos caracteres a través de un código. En algunos casos, las direcciones en blanco son para clientes de la propia red corporativa del banco.

Y no solo esto: el ICIJ observó que, cuando sí el informe sí incluyó una dirección, en más de la mitad de los SAR el código de país era incorrecto. Por ejemplo, en ocasiones una dirección en China tuvo asignado el código de país “CH”, que corresponde en realidad a Suiza.

Un informe del Inspector General del Departamento del Tesoro de 2018 encontró “inconsistencias en la forma en que los contribuyentes informan ciertos campos de datos críticos, como el nombre o la dirección de la institución”. La revisión del informe de 39 campos de datos críticos en más de 1.75 millones de SAR y documentos relacionados presentados entre mayo de 2013 y abril de 2014, encontró uno o más “errores de calidad de datos”, entre ellas laa omisión de direcciones y otros campos de datos críticos, que se dejaron en blanco en el 33.5% de las presentaciones. El informe también reportó que no había ningún mecanismo establecido para garantizar que los errores en los SAR fueran corregidos.

La mayoría de las descripciones de los SAR de FINCEN no incluía hojas de cálculo adjuntas que contenían datos a nivel de transacciones. Dado que las narrativas a menudo contenían detalles clave sobre los flujos de dinero, ICIJ, BuzzFeed News y los socios de los medios exploraron las aproximadamente 3 millones de palabras de los informes como parte del análisis.

Buscando números y texto

El análisis de ICIJ encontró que, en la mitad de los informes, los bancos no tenían información sobre una o más entidades detrás de las transacciones. En más de 680 informes de FinCEN Files, las instituciones financieras pidieron más información sobre las entidades y, en más de 160 ocasiones, los bancos simplemente no respondieron. Algunos bancos o sucursales en países como Suiza apelaron a leyes de secreto bancario de sus jurisdicciones para negar la información.

ICIJ también encontró que los bancos procesaban regularmente transacciones para empresas registradas en las llamadas “jurisdicciones secretas”, y lo hacían sin conocer al dueño final de la cuenta. En más de 620 de los informes, los bancos señalaron el uso de jurisdicciones de “alto riesgo” al menos una vez. Los titulares de cuentas corporativas solían proporcionar direcciones en el Reino Unido, Estados Unidos, Chipre, Hong Kong, Emiratos Árabes Unidos, Rusia y Suiza. Al menos el 20% de los informes mencionaba a un cliente con una dirección en uno de los paraísos financieros extraterritoriales más importantes del mundo: las Islas Vírgenes Británicas.

Los 982 reportes del Deutsche Bank representaron el 62% del monto total en transacciones sospechosas en la filtración. Los FinCEN Files también contienen una gran cantidad de archivos de Bank of New York Mellon, Standard Chartered, JP Morgan Chase, Barclays y HSBC.


El análisis del ICIJ reveló un lapso de tiempo medio de 166 días -casi medio año- desde el momento en que se realizaron las transacciones hasta el que se informó a FinCEN. Las normas federales exigen que las instituciones financieras informen sobre transacciones sospechosas en la mayoría de los casos dentro de los 30 días posteriores a su detección.

La investigación global detectó casos en los que los bancos enviaron informes en respuesta a publicaciones periodísticas (incluida la investigación de los Panama Papers de 2016 del ICIJ –en la que también participó Proceso–), o a procesos judiciales que involucraban a sus clientes, ello mucho después de procesar las transacciones.

El ICIJ también encontró operaciones sospechosas vinculadas a más de 20 empresas e individuos señalados por los bancos que estaban vinculados a casos de corrupción, fraude, malversación o evasión de sanciones.

El análisis determinó que la sospecha de operaciones de lavado de dinero fue la razón más común para presentar un reporte ante la FinCEN. Otras razones fueron la sospecha de fraude, una categoría denominada “instrumentos financieros (contratos monetarios)” y la sospecha de la denominada estructuración, una serie de transacciones calculadas para evitar señales de alerta.

Un esfuerzo global para hurgar dentro de los datos

Después de eliminar duplicados, estandarizar los nombres de los bancos y realizar otros pasos preliminares, el ICIJ realizó un análisis textual para identificar oraciones en las narrativas que podrían indicar la presencia de una empresa fantasma o aquella de la que el banco no conocía al propietario final. ICIJ utilizó los lenguajes de programación SQL y Python para el análisis.

ICIJ, BuzzFeed News y sus socios probaron varias formas de programación, en un intento para extraer detalles de las más de 8 mil páginas de reportes de forma automática (todavía se hacía mucho a mano). Al principio, el socio de ICIJ, SVT, utilizó tecnología de inteligencia artificial como Machine Learning, para analizar los registros y obtener un primer conjunto de datos transaccionales. Las variaciones en el lenguaje y la complejidad de los informes impidieron la captura de algunos detalles clave.

Al final, el ICIJ y sus socios lanzaron un gigantesco esfuerzo de extracción de datos: durante más de un año, 85 periodistas en 30 países revisaron y extrajeron información de transacciones de informes de actividades sospechosas asignados y la ingresaron manualmente en archivos de Excel, que luego se cargaron en la plataforma de comunicaciones del ICIJ, conocida por sus miembros como el Global iHub. El esfuerzo resultó en 55 mil registros de datos estructurados e incluyó detalles sobre más de 200 mil transacciones marcadas por los bancos en los SAR.

Una vez completada la extracción, el ICIJ revisó cada extracción tres veces.

Solo la verificación de hechos tomó siete meses. Utilizando el marco web Django, ICIJ construyó su propia herramienta de verificación de datos, que resaltaba la información extraída por cada reportero, lo que permitía a los colegas marcar errores y realizar un seguimiento de las ediciones durante todo el proceso.

El ICIJ llevó a cabo extensas sesiones de capacitación para socios sobre el uso de las tecnologías del ICIJ para la investigación y sesiones de revisión de seguimiento para comprender mejor los datos. Además de las comunicaciones mediante el Ihub, también hubo conferencias telefónicas seguras para coordinar la compleja tarea realizada.

A través de este esfuerzo masivo, ICIJ pudo encontrar detalles que, de otro modo, habrían permanecido ocultos, los cuales representaban operaciones por un monto total de más de 380 mil 600 millones de dólares, incluidos, por ejemplo, más de 9 mil 300 mil millones de dólares en transacciones que involucran a la empresa comercializadora de oro Kaloti. Más de una cuarta parte de la cantidad total de transacciones sospechosas revisadas como parte de la investigación de los FinCEN Files estaban relacionadas con el oro.


Este gigantesco esfuerzo de extracción ayudó a rastrear a los bancos corresponsales –o intermediarios–, que tienen acceso a la Reserva Federal de Estados Unidos para sus clientes de instituciones financieras en todo el mundo. El análisis encontró que las jurisdicciones como Letonia y Hong Kong se encontraban entre las ubicaciones más comunes de bancos locales que recibían o enviaban dinero a través de bancos corresponsales.

ICIJ también encontró otras grandes discrepancias. Por ejemplo, se descubrió en los FinCEN Files que algunas sociedades británicas llamadas LLP (Sociedad de Responsabilidad Limitada) omitieron reportar más de 4 mil 500 millones de dólares en sus estados financieros a la Companies House, la oficina de registro de empresas del Reino Unido, criticado durante mucho tiempo por permitir que las corporaciones se registren con propietarios secretos.

El ICIJ también utilizó información del Registro Venezolano de Contratistas y bases de datos de registros públicos Sayari y Vendata para identificar más de 4 mil 800 millones de dólares en transacciones sospechosas reportadas con vínculos a Venezuela entre 2009 y 2017. Cerca del 70% de esa cantidad incluía una entidad del gobierno venezolano, como el Ministerio de Finanzas, como parte de la transacción.


Por último, ICIJ utilizó bases de datos de gráficos (Neo4J y Linkurious) para visualizar y explorar las 400 hojas de cálculo de FinCEN Files que contienen datos sobre 100 mil transacciones. Estas fueron algunas de las muchas herramientas para reconstruir una imagen matizada de un sistema roto.

FUENTE: PROCESO/ICIJ.
AUTOR: /EMILIA DÍAZ-STRUCK, AGUSTÍN ARMANDARIZ, DELPHINE REUTER, JELENA COSIC, KARRIE KEHOE, MAGO TORRES, MARGOT WILLIAMS Y MIGUEL FIANDOR.
LINK: https://www.proceso.com.mx/649206/fincen-files-informes-confidenciales-datos-sobre-los-grandes-bancos-y-el-dinero-sucio