lunes, 13 de noviembre de 2017

Marcial Maciel en el edén (fiscal)

Antes de ser denostado y obligado a retirarse del sacerdocio acusado de pederastia, Marcial Maciel, favorito preclaro del Papa Juan Pablo II, creó en sus tiempos de gloria -de la mano del despacho especializado Appleby- empresas fantasmas en paraísos fiscales del Caribe, para depositar los millonarios ingresos de los Legionarios de Cristo y tenerlos bajo estricto control personal. Así, la congregación religiosa fundada por él, tan acaudalada como el propio Vaticano, gozaba de tasas cero de impuestos. Sus oscuras operaciones salen a la luz como parte de Los Papeles del Paraíso, la amplia indagatoria realizada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, de la cual Proceso formó parte.

“Querido padre Maciel”, escribió afectuoso el Papa Juan Pablo II el 15 de noviembre de 1994 a quien en aquellos días era su cercano colaborador.

Marcial Maciel Degollado, fundador de la Legión de Cristo –una de las congregaciones religiosas más acaudaladas–, estaba a 11 días de cumplir 50 años de su ordenamiento como sacerdote y su amigo el Papa se anticipó a felicitarlo, en una carta en la que exaltó el trabajo pastoral y educativo que el sacerdote realizaba con niños y jóvenes. Lo llamó “guía eficaz de la juventud”.


Paradójicamente, por aquellos años las acusaciones contra Maciel se multiplicaban por parte de víctimas que en su niñez y juventud habían sido violadas en su paso por los seminarios de la Legión.

“Con ocasión de sus Bodas de Oro Sacerdotales, me uno espiritualmente a Usted en tan solemne celebración para dar cumplidas gracias al Padre celestial, de quien desciende todo don perfecto”, le escribió el Papa a Maciel en la misiva remitida desde el Vaticano el 15 de noviembre de 1994.

A tres días de tan emotivo mensaje del líder del mundo católico, Maciel estableció en el paraíso fiscal de Bermudas –de la mano de Appleby, un despacho especializado en servicios offshore– la sociedad International Volunteer Services, que le daría facilidades para llevar los millonarios ingresos que genera cada mes el cobro de las colegiaturas del imperio educativo operado por la Legión.

Y sin pagar impuestos: en Bermudas la tasa a las sociedades o empresas es de 0% sobre captación y dividendos, y los fideicomisos también están exentos.

La cuenta por la que fluía el dinero fue abierta en el banco Citibank de Nueva York y era manejada por rectores y administradores de la red de universidades de la Legión, una estructura educativa tan poderosa económicamente como el mismo Vaticano.

Dos años antes, el 28 de julio de 1992, Maciel había establecido, también en Bermudas, The Society for Better Education, la cual, junto con International Volunteer Services, alimentaba de recursos el fondo fiduciario Ecyph Limited, afincado en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes Británicas.

Todo el dinero que pasaba por esa estructura financiera era controlado por el jerarca de la Legión de Cristo a través de un esquema secreto, que sólo conocían sus colaboradores más cercanos, quienes integraban el primer círculo de poder en la congregación.

Cuando se crearon estas sociedades, México y Bermudas no contaban con acuerdos de intercambio de información fiscal.

Entre la creación de su primera y su segunda sociedad en Bermudas, Maciel y sus súbditos expandieron su imperio educativo, que actualmente genera ingresos superiores a 600 millones de dólares al año por concepto de colegiaturas, así como cobro por servicios y donativos, de acuerdo con los reportes financieros de instituciones ligadas a la congregación, obtenidas para esta investigación.

En agosto de 1993 los Legionarios iniciaron la expansión de la Universidad Anáhuac a otros puntos de México, con una sede en Xalapa; al mes siguiente fundaron en Madrid la Universidad Francisco de Vitoria, y en octubre del mismo año el Vaticano –a través de la Congregación para la Educación Religiosa– erigió en Roma el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum.

Actualmente, la estructura educativa de la Legión de Cristo atiende a 166 mil estudiantes en México, Argentina, Filipinas, Venezuela, Colombia, Brasil, Chile, Italia, España, Estados Unidos, Suiza e Irlanda, de los cuales 78 mil (equivalente a 47%) son de nivel universitario.
Sólo la red de universidades Anáhuac genera alrededor de 300 millones de dólares al año, una suma similar al presupuesto de la sede de la Iglesia católica.

De la cúspide al paraíso

En 1994 Maciel vivía en la cúspide: gozaba del apoyo y simpatía del Papa y expandía su imperio educativo, para lo cual requería tejer una estructura financiera sólida.

Tres años antes, Juan Pablo II lo había nombrado miembro de la Asamblea Ordinaria del Sínodo de los Obispos, encargado de analizar la formación de nuevos sacerdotes; en 1992 lo nombró integrante de la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, y en 1994 consultor permanente de la Congregación para el Clero, órgano del Vaticano responsable de supervisar todos los asuntos relacionados con los ministros religiosos.

“Eran días de celebración”, recuerda el sacerdote legionario Pablo Pérez Guajardo, quien colaboró como asistente de Maciel en Roma y fue testigo de las operaciones financieras que ordenaba a sus súbditos.

En noviembre de 1994 –recuerda Pérez– hubo festejos por los 50 años de sacerdocio de Maciel en el Vaticano, en su natal Cotija y en la Universidad Anáhuac (la principal fuente de ingresos de la Legión). Pero la mayor ceremonia en su honor fue en el Palacio de los Deportes, recinto de la capital mexicana, con capacidad para 20 mil personas, donde el nuncio del Vaticano en México, Girolamo Prigione, realizó una ordenación de 57 sacerdotes ante la mirada satisfecha del agasajado.

En la carta que el Papa le envió por aquellos días, dibujó el tamaño del imperio educativo que Maciel había logrado crear hasta esa fecha: el Pontificio Ateneo Regina Apostolorum y el Colegio Maria Mater Ecclesiae, en Roma, y decenas de escuelas y seminarios en 16 países de los cinco continentes.

Fue ese mismo año que Maciel creó International Volunteer Services en el paraíso fiscal de las Bermudas.

La sociedad de papel era parte de una estructura financiera más amplia, diseñada con el auxilio de Appleby y en la que participaban como operadores algunos de los colaboradores más cercanos a Maciel, entre ellos sacerdotes, laicos consagrados y rectores de las universidades vinculadas a la congregación religiosa, según expedientes consultados por miembros del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) como parte del proyecto Paradise Papers.

Desde que el Papa Juan Pablo II autorizó en junio de 1983 las constituciones de la Legión de Cristo, se estableció un riguroso centralismo de las finanzas de la congregación religiosa. Todo el flujo de capital era controlado por el director general desde la sede de Los Legionarios en Roma. Lo anterior se confirma en los documentos recibidos por el diario alemán Süddeutsche Zeitung.

En los registros de Appleby, el domicilio de la red financiera offshore establecida en Bermudas e Islas Vírgenes es Vía Aurelia 677, en Roma, donde está la Vicaría General de los legionarios, y quienes tenían el control eran el propio Maciel y su equipo más cercano de colaboradores.

En los protocolos de administración aprobados por Maciel antes de ser obligado a retirarse del sacerdocio, cada cuenta debía tener la firma mancomunada de mínimo tres personas, excepto las que manejaba él, quien podía tener manejo libre de los recursos. Esa disposición incluso la dio en las cuentas que transferían fondos al Banco Vaticano. Para garantizar un manejo discrecional del dinero, las cuentas eran controladas por las personas de más confianza de Maciel.

Así, por ejemplo, en una cuenta del Citibank en Nueva York a nombre de la sociedad International Volunteers Services –perteneciente a la red financiera de Bermudas– las firmas autorizadas eran las de tres personas fieles a Maciel.

Una de ellas era el sacerdote español Jesús Quirce Andrés, un personaje cercano al poder político, quien fungió como rector de la Universidad Anáhuac y ofició en 2012 la boda religiosa de Juan Cristóbal Salinas, hijo del expresidente de México Carlos Salinas de Gortari.

Los dos restantes eran los laicos consagrados Mario Olivieri Sangiacomo, miembro del equipo de directores de la Universidad Interamericana de Desarrollo y de la Universidad Europea de Roma; y Javier Vargas Díez Barroso, exrector de la Universidad Anáhuac del Sur y actual director de la red de colegios Mano Amiga.

En las últimas dos semanas, Proceso buscó a Quirce, Olivieri y Vargas a través de la Legión de Cristo, para preguntarles sobre su papel en la estructura financiera offshore de la congregación, pero no tuvo respuestas. Olivieri fue más claro: en un recado “agradeció mucho” la oportunidad de hablar con la prensa, pero añadió que “en estos momentos no tiene la intención de hacerlo”.

Sacerdocio, Inc.

Los documentos internos de Appleby revelan que Maciel colocó a su círculo más cercano de sacerdotes, mexicanos y extranjeros, en puestos de directores y administradores de las dos sociedades de papel asentadas en Bermudas y del fondo fiduciario Ecyph Limited, en Islas Vírgenes.

Entre ellos destacan Luis Garza Medina, integrante de la acaudalada familia mexicana que fundó el Grupo Alfa, quien fue vicario general de la Legión de Cristo cuando Maciel creó la red de empresas offshore en paraísos fiscales y es considerado el cerebro financiero de la Legión de Cristo.

Álvaro Corcuera Martínez del Río, quien sucedió a Maciel en la dirección general de la Legión de Cristo en 2006, cuando Benedicto XVI le ordenó retirarse del sacerdocio, también aparece en los archivos del despacho como operador de la estructura. Fungió como presidente del consejo de administración de la red de empresas que la congregación estableció en México.

Y hay más: los sacerdotes mexicanos Evaristo Sada Derby, quien durante una década fue el secretario general de la congregación; Octavio Acevedo Marín –involucrado en una red de empresas fachada establecidas en Panamá para controlar escuelas en España–; así como Juan Manuel Dueñas Rojas, exprocurador general de la Legión.

Maciel también instaló a religiosos extranjeros, como los irlandeses Anthony Bannon y Michael Ryan, el chileno Eduardo Vigneaux Pepper –otrora administrador general de la congregación religiosa y amigo íntimo de Maciel–, el español Francisco Mateos Gil, así como los estadunidenses Stephen Fitcher –exdirector financiero de la Legión–, Patrick Murphy, Paul Campbell y Charles Sikorsky.

Algunos laicos operaron en la estructura offshore, como fue el caso del abogado italiano Salvatore Trigila o el académico chileno Cristian Nazer.

Paradise Papers exhibe una estructura offshore hasta ahora desconocida de la Legión de Cristo y confirma que Maciel asentó gran parte de la estructura financiera de su organización en los paraísos fiscales, donde creó una extensa red de sociedades de papel en Panamá, la isla de Jersey, Suiza, Luxemburgo, Holanda, Delaware y Liechtenstein.

Una de ellas, Aventino LLC, fue incorporada en Delaware por Vigneaux con el único propósito de comprar una residencia en Jacksonville, Florida, donde Maciel vivió sus últimos días.

El propio Maciel, junto con Bannon y Mateos, estableció el 6 de diciembre de 1984 tres empresas offshore en Panamá: First Fountain, Dawn Development Company y Southwest International, Inc., con el auxilio del despacho International Legal Advisors, competidor con Mossack Fonseca en la creación de compañías fachada en paraísos fiscales.

En la isla de Jersey, en el Canal de la Mancha, creó en 1995 y 1996 las compañías Kerygma y Oak Management Limited, a las que se transfieren recursos de colegios ubicados en cuatro países.

Y en Suiza, Marcial Maciel controló durante algún tiempo la Fundación Guilé, que tenía como sede un palacio en la población de Boncourt, en el que operaba la sociedad mercantil LCJU, que posteriormente se transformó en LC Suisse.

En Zúrich los Legionarios tienen injerencia en la organización Stiftung Semper Altius y en Montreaux, en el Institut Le Chatelard Les Avants. Pictet & Cie, uno de los bancos suizos más importantes, administró hasta enero de 2017 más de 39 millones de dólares del fondo de inversión Integer, creado por los legionarios en Luxemburgo.

En Ámsterdam los legionarios manejan la organización Stichting Foundation Regina Apostolorum, dedicada a administrar las millonarias subvenciones, donativos y regalos otorgados a la congregación por empresas y fieles católicos, así como los fondos que recibe de su filial en Delaware, estado que se considera el paraíso fiscal de Estados Unidos y donde los Legionarios han establecido decenas de compañías de papel.

Además de presidir la red de empresas que Maciel estableció en Panamá y México, Garza Medina creó en Luxemburgo el fondo de inversión Integer Ethical Funds, que hasta 2016 manejaba 40 millones de dólares; ese era uno de los brazos financieros más importantes de la congregación religiosa. En octubre de 2016 fue acusado en Connecticut de haber abusado sexualmente de un menor de edad en los noventa.

Intervención del Vaticano

La buena estrella de Maciel se apagó cuando falleció Juan Pablo II, en abril de 2005. El nuevo pontífice, Benedicto XVI, empezó casi de inmediato una investigación sobre la Legión de Cristo y en noviembre de 2006 ordenó a su fundador retirarse del sacerdocio, al comprobar la veracidad de las acusaciones de que había abusado sexualmente de decenas de novicios durante más de 50 años, además de haber asumido identidades falsas para seducir a dos mujeres, con las que tuvo tres hijos.

El 2 de febrero de 2006, nueve meses antes del retiro forzado de su jerarca, los Legionarios liquidaron la empresa The Society for Better Education, que habían creado en julio de 1992 en Bermudas. La disolución final se realizó el 6 de septiembre del mismo año, según consta en los expedientes de Appleby.

Aun después de la muerte de Maciel, ocurrida el 30 de enero de 2008, el Vaticano continuó su investigación en torno al sacerdote pederasta y la estructura financiera que había creado alrededor de su imperio educativo.

A finales de abril de 2010 una comisión de obispos entregó al Papa el informe final de su pesquisa: tras entrevistar a más de mil legionarios, visitar centros religiosos en 20 países y analizar cientos de testimonios de víctimas, llegaron a la conclusión de que Maciel había llevado una vida criminal, oculto tras una sotana.

Tras ese informe, Benedicto XVI ordenó la intervención de la Legión de Cristo. Mediante un decreto emitido el 9 de julio de 2010, otorgó al cardenal Velasio de Paolis la facultad para gobernar la congregación a nombre del Papa hasta concluir su proceso de limpieza y renovación, el cual se cumplió en febrero de 2014.

Como parte de esta intervención del Vaticano, fue liquidada el 27 de junio de 2013 la sociedad International Volunteer Services, que había sido establecida 19 años antes en Bermudas. Con su disolución, también se extinguió el fondo de inversión Ecyph Limited, en Islas Vírgenes.

Laicos involucrados

La Legión de Cristo tiene una estructura paralela de laicos llamada Regnum Christi (el Reino de Cristo), que apoya en los apostolados de la congregación y en su financiamiento.

En Paradise Papers figuran algunos destacados integrantes de este movimiento de laicos, como Xavier Autrey Maza, empresario farmacéutico y del acero, y Rafael Couttolenc, directivo del Servicio Postal de México durante el sexenio de Felipe Calderón, quienes se sumaron al Regnum Christi hace más de 40 años.

Autrey, junto con cinco de sus hermanos –también colaboradores de la Legión– poseen en Bahamas la empresa Lyon Holdings Limited, mientras que Couttolenc ha figurado como director de DHL (Barbados) LTD, filial de la empresa de mensajería en la que fue vicepresidente para América Latina, con ingresos anuales de 600 millones de dólares y 7 mil 500 empleados a su servicio.

Eduardo Albor Villanueva es otro empresario mexicano que apoya en el financiamiento de las actividades de la Legión de Cristo, en particular como presidente del patronato para la construcción de la Basílica de Santa María del Mar, en un predio de 10 mil metros cuadrados ubicado en lo que se llama Malecón Cancún, frente a la laguna Nichupté.

Albor Villanueva encabeza el Grupo Dolphin Discovery, establecido en el paraíso fiscal de Gran Caimán, dedicado a la cría, comercialización y exhibición de delfines en distintos países. Además, en Paradise Papers aparece como socio de cuatro sociedades en la isla de Barbados: Elysium Properties Investments, Inc., World of Dolphins Inc., Dolphin Discovery Inc. y DD Interactive (Barbados) Limited.


En Quintana Roo, Albor Villanueva estableció en 2014 la Fundación Dolphin Discovery, en cuyo patronato participa el sacerdote Luis Alberto Chavarría, quien fue administrador de la Legión de Cristo en Italia y gerente general de la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid, también manejada por la congregación religiosa fundada por Maciel.

FUENTE: PROCESO.
AUTOR: RAÚL OLMOS.
LINK: http://www.proceso.com.mx/510750/marcial-maciel-en-eden-fiscal