AUTOR: LUCIANO CAMPOS GARZA.
MONTERREY, N.L. (apro).- La difusión masiva de videograbaciones que muestran agresiones entre estudiantes ha reavivado la necesidad de las instituciones educativas de ponerle freno a ese inquietante fenómeno social.
Sin embargo, ninguna instancia oficial en el país se ha percatado del surgimiento de una variante de ese problema no menos grave: el bullying homofóbico (BH). En este caso, los niños son víctimas de violencia entre sus compañeros de clase principalmente por la apariencia o conducta, disociadas de su género.
Hasta donde se sabe, la única encuesta sobre este tema fue efectuada en mayo del 2012 por organizaciones de respaldo a la comunidad homosexual, con aval de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
El ejercicio estadístico reveló que el problema surge principalmente en nivel de educación media, es decir, la secundaria., donde uno de cada tres niños con identidad diferente a la heterosexual sufre algún tipo de agresión: burlas, insultos, golpes y hasta abuso sexual.















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