AUTOR: REDACCIÓN.
MÉXICO, D.F. (apro).- La mañana del pasado 22 de febrero, minutos antes de ser capturado por elementos de la Marina en un hotel de Mazatlán, Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán se atrincheró con un arma en el baño de la habitación donde se encontraba con su esposa Emma Coronel, sus hijas y la nana de estas últimas.
“No lo maten, él es el padre de mis hijos”, suplicó la esposa del capo antes de que los infantes de Marina accionaran sus armas contra quien era el narcotraficante más buscado del mundo en ese entonces, según da cuenta la revista estadunidense The New Yorker en un extenso reportaje titulado “La caza de El Chapo”, en el que ofrece detalles inéditos sobre la detención del líder del cártel de Sinaloa.
En su texto, uno de los más largos publicados desde la captura del capo, Patrick Radden Keefe relata que por temor a ser monitoreado, Guzmán Loera desconfiaba de los teléfonos satelitales fabricados en Estados Unidos y por ello prefería usar dispositivos de la empresa canadiense BlackBerry.

