AUTOR: RAÚL LINARES.
(31 de marzo, 2014).- “Invasiva” y facultativa para ejercer el “espionaje”, ha sido calificado el espíritu de la legislación secundaria en materia de telecomunicaciones, enviada desde el pasado 24 de marzo, por parte de Peña Nieto al Senado de la República.
Bajo la argumentación de supuestos motivos de “seguridad nacional” e “inteligencia”, los historiales de comunicaciones que realice la ciudadanía –ya sean en chats, whastapps, llamadas telefónicas, redes sociales–, estarán disponibles para ser usadas por agencias de investigación y seguridad mexicanos.
Esta medida, ampliamente criticada, llevó a que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Acción Nacional (PAN), ese mismo día, se posicionaran en contra, por considerarla “regresiva” al no favorecer una mayor competencia en telecomunicaciones, ni fomentar la televisión y la radiodifusión pública.
Sin embargo, eso no revela el peor de los escenarios.

