AUTOR: ROSA SANTANA.
CIUDAD DEL CARMEN, Camp: Su nombre es Josué, ingeniero civil de profesión. Desde hace más de una década se empleó como ingeniero de campo en la industria petrolera. El último quinquenio sirvió en ese puesto a Oceanografía y su caso ejemplifica los atropellos a los derechos laborales que durante años ejerció su propietario, el empresario Amado Yáñez, hoy bajo arraigo, en contra de sus miles de trabajadores.
Oriundo de Veracruz, Josué prefiere que se omitan sus apellidos para evitar más problemas de los que ya tiene. “Una vez que se me liquide todo lo que me deben, no quiero ya saber nada de Oceanografía”, dice con enfado.
Explica que si bien como ingeniero de campo costa afuera, es decir, en las plataformas marinas, Oceanografía le pagaba 25 mil pesos catorcenales ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) sólo cotizaba con un salario equivalente al “uno por ciento”.

