AUTOR: JENARO VILLAMIL.
Aunque Emilio Azcárraga Jean y Ricardo Salinas Pliego hacen hasta lo imposible por ocultarlo, lo cierto es que sus empresas insignia, Televisa y TV Azteca, han ido perdiendo audiencia paulatinamente. El fenómeno obedece sobre todo a la nula calidad de sus contenidos y a la escasa credibilidad de sus espacios informativos. En su lucha por seguirse ostentando como invencibles han recurrido al chantaje, la extorsión y los intentos de soborno, y han abierto varios frentes de batalla, entre ellos con el IBOPE (la instancia de medición de ratings) y con el Instituto Federal de Telecomunicaciones, que les acaba de propinar un severo golpe.
MÉXICO, D.F: Era un secreto a voces desde finales de 2010: los ratings o índices de audiencia de las dos principales televisoras mexicanas –Televisa y TV Azteca– estaban a la baja debido a la pésima calidad de sus contenidos, la crisis de credibilidad de sus noticiarios, la manipulación de ambas empresas en el futbol mexicano y la migración creciente de jóvenes hacia los medios cibernéticos, en especial las redes sociales y las series de televisión por internet.
Sin embargo las tarifas publicitarias de ambas empresas no disminuyeron. Rompieron en 2011 con uno de sus principales clientes –Grupo Carso, de Carlos Slim– y comenzó una agria disputa con el Instituto Brasileño de Opinión Pública y Estadística (IBOPE) por el fuerte descenso en el porcentaje de espectadores.

