miércoles, 17 de julio de 2013

Javier Sicilia, el poeta visible

FUENTE: REVOLUCIÓN 3.0
AUTOR: J. ARTURO GARCÍA.

Más de 70 voces de mujeres y hombres retumbaron en las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México. Aquellas voces llenas de coraje provenían de la plancha del Zócalo capitalino. Las mujeres que hablaron fueron, principalmente, de los estados del norte del país, donde la guerra de Calderón dejó los mayores estragos.

Minutos antes de las seis de la tarde arribó a la plancha del Zócalo Javier Sicilia, el poeta que encabezó la Caravana por la Paz con Justicia y Dignidad desde Cuernavaca, Morelos, el pasado 5 de mayo del 2011.

Ya es 8 de mayo del 2011. El Zócalo está repleto. Una señora habla frente al micrófono. El preludio de su discurso fue sincero: “Muchas gracias señor Sicilia por haber comenzado este movimiento. Debo decir que muchos no lo conocíamos y ni habíamos oído de usted, pero le agradezco todo lo que ha hecho por visibilizar el dolor de nuestras familias”.

El poeta católico no se encontraba aún sobre el templete, pero las personas reunidas sabían que eran escuchadas mientras Sicilia era revisado por el personal médico.

Esa tarde del domingo 8 de mayo del 2011, el Zócalo de la ciudad de México se convirtió en el lugar de mayor expresión poética visible para México. Antes de comenzar su discurso, y de exigir la renuncia del secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna; con Palacio Nacional como paisaje de fondo, Javier Sicilia inició dio lectura a dos epígrafes que siguen tejiendo el contexto nacional.

De Heidegger: “Tal vez la era se convierta por completo en un tiempo de penuria. Pero tal vez no, todavía no, aún no, aun a pesar de la inconmensurable necesidad, a pesar de todos los sufrimientos, a pesar de un dolor sin nombre, a pesar de la ausencia de paz en creciente progreso, a pesar de la creciente confusión.

Y de San Agustín: (Nuestro) peso es (nuestro) amor; a donde quiera que se (nos) lleve, es él quien nos lleva. (Ese) don que proviene de (nosotros) nos inflama y nos eleva: (nosotros) ardemos y vamos.

Entonces el poeta compartió su mensaje.

Habló en prosa, que también es poesía: 

“Hemos llegado a pie, como lo hicieron los antiguos mexicanos, hasta este sitio en donde ellos por vez primera contemplaron el lago, el águila, la serpiente, el nopal y la piedra, ese emblema que fundó a la nación y que ha acompañado a los pueblos de México a lo largo de los siglos. Hemos llegado hasta esta esquina donde alguna vez habitó Tenochtitlan –a esta esquina donde el Estado y la Iglesia se asientan sobre los basamentos de un pasado rico en enseñanzas y donde los caminos se encuentran y se bifurcan–; hemos llegado aquí para volver a hacer visibles las raíces de nuestra nación, para que su desnudez, que acompaña la desnudez de la palabra, que es el silencio, y la dolorosa desnudez de nuestros muertos, nos ayuden a alumbrar el camino”.

“Si hemos caminado y hemos llegado así, en silencio, es porque nuestro dolor es tan grande y tan profundo, y el horror del que proviene es tan inmenso, que ya no tiene palabras con qué decirse. Es también porque a través de ese silencio nos decimos, y les decimos a quienes tienen la responsabilidad de la seguridad de este país, que no queremos un muerto más a causa de esta confusión creciente que sólo busca asfixiarnos, como asfixiaron el aliento y la vida de mi hijo Juan Francisco, de Luis Antonio, de Julio César, de Gabo, de María del Socorro, del comandante Jaime y de tantos miles de hombres, mujeres, niños y ancianos asesinados con un desprecio y una vileza que pertenecen a mundos que no son ni serán nunca los nuestros…”.

*** 

La tarde del sábado 2 de abril del 2011, a cinco días del asesinato de su hijo, Javier Sicilia, el ser humano que se describió a sí mismo como un hombre de carácter fuerte, recitó su último poema. Sus últimos seis versos.

El mundo ya no es digno de la palabra.

Nos la ahogaron adentro.

Como te asfixiaron, como te desgarraron a ti los pulmones.

Y el dolor no se me aparta, sólo queda un mundo.

Por el silencio de los justos.

Sólo por tu silencio y por mi silencio, Juanelo.

***

Un año después del asesinato de su hijo Juan Francisco Sicilia Ortega, Javier Sicilia habló sobre la poesía del sexenio de la guerra contra el narco. “Si un poeta no es capaz, frente al dolor y el desgarramiento de la vida de otros, de salir y dignificar lo humano, pues no puede llamarse poeta”. Y sentenció: “No es un asunto de escritura, es un asunto de vida”.

— Un día mencionaste, incluso, que Julián LeBarón era un poeta.

— Es que la poesía rompe la unilateralidad, el vacío de los lenguajes políticos, y de repente vuelve a poner en el centro al ser humano y sus profundidades y a resignificar el lenguaje de la vida, el lenguaje de la política, y sorprende. Eso es muy hermoso.

Tal y como lo retratan las fotografías, el poeta mantiene su rostro cubierto por una grisácea barba; su sombrero es de color café, sus botas tiene rastros de tierra y polvo y, como si la marcha aún no hubiera terminado, estira sus piernas para darles un descanso. Las pulseras en sus muñecas, como lo deshilachado de su sudadera café y los escapularios sobre su cuello, forman parte de su imagen. Todo eso es Javier Sicilia.

— ¿El mayor acto poético fue el beso que le diste a Felipe Calderón?

— Eso es un acto de poesía; es decir, a pesar de las diferencias, a pesar de que nos hemos hablado fuerte, a pesar de que lo señalo como responsable de mi dolor y del dolor de esta nación, no le tengo odio. Lo que tenemos que hacer es buscar la reconciliación y el camino de esta nación. El camino que nos vuelva a unir como seres humanos.

— ¿No le guardas ningún tipo de rencor a Calderón?

— No. A nadie. Yo no conozco el rencor. Conozco otras cosas, conozco la ira (platica que es muy iracundo). Tengo que controlar eso —ríe—. El presidente (Calderón) es de mecha corta e iracundo, así que le baje porque yo soy igual o peor que él, porque soy de mucha fuerza mucha ira, pero el rencor no lo conozco.

La expresión de su ira puede observarse en el video de YouTube titulado “Movimiento por la Paz en el Alcázar de Chapultepec”, en el que se registra el momento en que los elementos de seguridad pidieron a los integrantes de la Caravana pasar por el detector de metales. Sicilia les gritó: “¡No señor, nosotros no somos ningunos delincuentes, somos personas de bien!”.

—En el Castillo sí me enojé —recuerda con una seria sonrisa.

***

Antes de terminar la entrevista, el activista-poeta aseguró que en México los movimientos sociales más importantes de los últimos 30 años han sido el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, “donde se tradujo poéticamente el dolor y la dignidad y la moral”.

“La poesía guarda los significados profundos de la realidad. Es la palabra que revela y devela la profundidad de la vida”, agregó el poeta sobre el mundo y sus problemas, y la poesía, que sigue presente en todos los países del mundo y sus movimientos sociales.

“La poesía siempre será problemática para el poder político, para el control político”, finaliza la conversación.

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