AUTOR: JENARO VILLAMIL.
MÉXICO, D.F. (apro).- En vísperas del inicio de la campaña electoral del 2006, un conjunto de reformas a la Ley Federal de Telecomunicaciones y a la Ley Federal de Radio y Televisión se envió al Congreso.
La Cámara de Diputados, sin mayor discusión, aprobó estos cambios en menos de cinco minutos. Se armó un escándalo al conocerse los detalles que beneficiaban ampliamente a Televisa, la empresa dominante en la televisión abierta. En el Senado se fracturaron las bancadas. Aunque se aprobó, la Suprema Corte de Justicia de la Nación echó abajo aspectos sustanciales de esta iniciativa.
Esa fue la Ley Televisa del 2006. Los intereses del consorcio se impusieron para evitar que el cambio de gobierno federal de ese año afectara al poderoso monopolio de la dinastía Azcárraga.


